19 jul 2010

Yo le escribo a la...

Pues bloguendo blogueando, me encontré con está aplicación, que analiza cualquier texto en inglés y te dice que estilo de escritura tienes. Yo en realidad hace años que no escribo en inglés, así que metí una entrada viejona que tenía en mi muy abandonado myspace.

¿Mi resultado?

I write like
Kurt Vonnegut

I Write Like by Mémoires, Mac journal software. Analyze your writing!


No se, no se me hace... la única obra de este hombre que he leído es Jailbird... y no es mi estilo, creo. Maldita aplicación. Ahora mi reto será escribirle en inglés y volver a preguntarle al "I Write Like..." su opinión

Abúr


6 jul 2010

Sus noches

Sus ojos son cucharas, vacías y brillantes.
Ha adoptado la costumbre de contar minutos en ausencias; páginas revolotean en su regazo, pero no les ha leído.

"Si escucho lo suficiente, los muertos más viejos encontrarán voz para hablar en estas horas"
piensa que lo imagina, pero en realidad lo dice, con apenas el murmullo de su voz ronca, desecha por falta de uso.
Y las noches se pasan así en su habitación.

Sólo hay silencio; que hace "tic-tac tic-tac" sin un final aproximándose, las hojas sordas que vibran bajo sus dedos pacientes, el crujido de los muebles como platica de viejos amigos alrededor de él.

24 jun 2010

Ego-Egoístas

- ¡Pues es que ser egoísta es necesario mujer!

- No me digas tan genéricamente "mujer"... me caga.

- Vale, vale... El punto es que cuando se es egoísta se es completamente libre de ser uno mismo. No es malo, es parte de eso que le dices auto-conocimiento... creo. Bueno, van de la mano. Si te quieres hacer experto en algo, tienes que estudiarlo a profundidad. Yo quiero ser experto en mi y me tengo que estudiar. No hay espacio para los demás.

- Me recuerdas a ese cuentito del gigante mamón que no dejaba que nadie jugara en su jardín. ¿Para qué tanto auto-conocimiento razonado y dominado, si al final no dejas que nadie se asome a ver como eres? O bueno, pon tu que alguien te cache como eres, tu ego -ya sabes, ego-egoísta-egolatra-bla bla bla- no te va a dejar agradecerlo.

- Eso no es cierto. Nada más te frustra no "cachar"-me. Eres tan egoísta que no quieres que nadie más me cache, ¿verdad?

- Auch! vale, vale... es que a mi me gusta entender a las personas y tu me eres particularmente interesante y difícil

- Pero si no es jugar a lo que tu quieras!

-Egoísta

-...





5 may 2010

El Z. Moreno (inconcluso eterno)

Siempre te quejabas de que ni una línea se te escribía. Bueno, eres de lo peor, pues descontase mis interminables correos electrónicos y frases melosas en los mensajes de celular. No, tu querías "ser bloggueado". Nunca entendí por qué, pero heme aquí, un poco tarde... bien sabes que así soy.

Cuando me preguntaban por ti, la frase de presentación típica era "Mi amigo el werejo. El alto, el pobre imbécil que piensa que el reggaetón es arte."
Sin embargo no puedo dejar ni una vez más al mundo con esa vaga impresión de ti. Eras más, mucho más...

Si fueras palabra... ayer eras verso, hoy, elegía.

De verbo eras caminar, de autor Goethe, de profesión pintor. Tus andanzas son dignas de la más bella historia, misma que nunca me atrevería a escribir. Bueno... quizás algún otro día, con un poco más de corazón.

De pronto eras solemne al hablar, con todo y tu pésimo vocabulario, pero sonabas siempre tan intelectual, aún cuando dabas razones absurdas para justificar tus ideales y explicando tus malas bromas.

Más vanidoso y difícil que la peor de las mujeres, de eso no me cabe la más mínima duda. ¿Cuántas veces me arrebataste un espejo para contar tus propias pestañas?

Eras como un niño travieso y berrinchudo. O al menos, así lo fuiste conmigo. Cuando querías un beso, me lo exigías como un indignado de los monarcas... o si querías que saliéramos a pasear, no preguntabas, simplemente me jalabas de la mano y me obligabas a caminar sin chistar.
Corríamos innumerables pasos, saltábamos y nos tumbábamos sobre pasto fluorescente "igualito al chicle de espinaca de Popeye."

Ah... pero eras de esas personas guiadas por la brisa, siempre ligero y errante, saltabas de lugar en lugar como si no fuera la gran cosa. Viajabas y de pronto regresabas, ahora eras un salto en mi cama, exigiendo ir a desayunar a horas impensables. Amaba tus retornares, me iluminaban como una caricia de rayo de luna.

No quiero terminar de escribirte porque significa que me debo despedir una vez más. Así que dejemos esto como algo inconcluso y eterno. Como tu risa, suave y discreta, llena de locura. Como tus cuadros impresionistas y tus caminares de viajero. Como nuestras historias, de idas y venidas. Como tu voz, que siempre llevo en mis oídos diciendo "Patosa linda, te amo, te llamo al rato"

También te amo, patoso...¿cuándo es al rato?

...