Sus ojos son cucharas, vacías y brillantes. Ha adoptado la costumbre de contar minutos en ausencias; páginas revolotean en su regazo, pero no les ha leído.
"Si escucho lo suficiente, los muertos más viejos encontrarán voz para hablar en estas horas"
"Si escucho lo suficiente, los muertos más viejos encontrarán voz para hablar en estas horas"
piensa que lo imagina, pero en realidad lo dice, con apenas el murmullo de su voz ronca, desecha por falta de uso.
Y las noches se pasan así en su habitación.
Sólo hay silencio; que hace "tic-tac tic-tac" sin un final aproximándose, las hojas sordas que vibran bajo sus dedos pacientes, el crujido de los muebles como platica de viejos amigos alrededor de él.
Y las noches se pasan así en su habitación.
Sólo hay silencio; que hace "tic-tac tic-tac" sin un final aproximándose, las hojas sordas que vibran bajo sus dedos pacientes, el crujido de los muebles como platica de viejos amigos alrededor de él.
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