No lo son, es el complejo de ser un rompecabezas
¿Sabes qué creo que fue lo que pasó? Sinceramente, soy muy tonta. Y un poco de más crédula. Vi el rompecabezas, y la confundí con un auténtico Rembrant. Miento, no era un Rembrant, era un Matisse. Mucho más abstracto, colorido y hermoso.
Quedé embobada, admirando las bellas formas que componían. Eventualmente mi vista distinguió tenues lineas divisorias.

Más que tonta y crédula, soy curiosa; antojóseme tocar esas lineas. La línea obedecía una forma, un patrón. Arranqué de golpe la pieza.
Sangró; varias piezas más cayeron a mis pies. Más y más, se fue desangrando sin que yo reaccionara. Traté de encontrar el lugar de la pieza, pero no funcionó. Las bellas lineas y colores del cuadro se perdieron en un chorro de tono carmesí. Ya no era hermoso, así que me alejé de él.
"Lo siento..."
Hace algún tiempo que observo el rompecabezas roto desde lejos. Un par de veces lo he intentado limpiar, volver a armar. Pero la sangre se secó, las piezas han hecho una bulto que es deforme y sucio. Odio decir que me repugna, pero lo hace ¡me das asco, intento de cuadro putrefacto!
Hay más de un rompecabezas, y más de un rompecorazones.
ResponderEliminarGood!